El envejecimiento facial no es solo un problema de piel. Con el paso del tiempo se produce un descenso de los tejidos profundos, asociado a la relajación de los ligamentos faciales y al desplazamiento del SMAS (sistema músculo-aponeurótico superficial).
Los ligamentos faciales actúan como puntos de anclaje que fijan los tejidos blandos de la cara al esqueleto. Cuando estos ligamentos ceden, los tejidos descienden, dando lugar a:
• Mejillas caídas
• Profundización del surco nasogeniano
• Pérdida del óvalo facial
Las técnicas más superficiales tensan la piel o el SMAS sin liberar estos ligamentos, lo que limita tanto el alcance como la durabilidad del resultado.
En el lifting de plano profundo, los ligamentos se liberan de forma controlada y los tejidos se reposicionan en bloque, devolviéndolos a una posición más joven y anatómicamente correcta.
El SMAS es la estructura que conecta los músculos de la expresión con la piel y constituye el verdadero soporte de la cara.
En el lifting de plano profundo:
• El SMAS no se tensa de forma superficial
• Se reposiciona junto con los tejidos profundos
• Se evita la tracción excesiva de la piel
Esto explica por qué:
• La expresión facial se mantiene natural
• No aparece el aspecto de “cara estirada”
• Los resultados son más estables y duraderos en el tiempo
Desde el punto de vista anatómico y biomecánico, esta técnica respeta mejor la estructura facial y actúa sobre la causa real del envejecimiento.